Contrato de protección de datos
Firmamos contigo un contrato de encargado del tratamiento, como exige el RGPD, con la lista de herramientas que intervienen.
Cinco pasos, de la primera conversación al uso diario. Con claridad sobre qué haremos, cómo funcionará y qué seguirá necesitando a una persona.
Conocemos tu negocio y el proceso que quieres mejorar.
Elegimos una oportunidad concreta y viable para empezar.
Definimos la solución, el alcance y el presupuesto, por escrito.
Construimos, probamos con casos reales y ajustamos.
Explicamos cómo usarla y revisamos que funcione como esperabas.
Trabajas directamente con la persona que diseña y construye tu solución.
Partimos de una necesidad concreta, no de una herramienta de moda.
Tenemos en cuenta tus procesos, tus recursos y lo que tu equipo ya sabe hacer.
Te explicamos qué vamos a hacer, cómo funcionará y qué seguirá necesitando una persona.
La implementación incluye ayudarte a usarla. No te dejamos con una herramienta que nadie entiende.
«Preparamos un borrador de respuesta para que lo revises.» La IA ayuda; las decisiones siguen siendo tuyas.
Trabajamos con información sensible: consultas, documentos, datos de clientes. Estos son nuestros compromisos en cada proyecto.
Firmamos contigo un contrato de encargado del tratamiento, como exige el RGPD, con la lista de herramientas que intervienen.
Usamos versiones de empresa en las que tus datos no se utilizan para entrenar modelos de IA. Nunca cuentas personales.
Priorizamos proveedores que alojan los datos en Europa. Si no es posible, solo usamos los que ofrecen las garantías que exige el RGPD.
La IA recibe únicamente la información que necesita para cada tarea. Lo demás no sale de tus sistemas.
Cuentas y credenciales a nombre de tu empresa, con doble factor y permisos mínimos. Al terminar, devolvemos o borramos los datos.
Los asistentes que hablan con tus clientes avisan de que son una IA, y siempre hay una forma de hablar con una persona.
No creamos sistemas que puntúen o descarten candidatos, clientes o empleados. La IA prepara y ordena; tú decides.
Cada proyecto incluye un resumen claro de qué datos se usan, dónde se guardan, quién accede y qué pasa al terminar.
¿Tienes otra duda? Escríbenos y te respondemos.
Es lo más habitual. Los ejemplos son solo una muestra: cuéntanos qué tarea te quita tiempo y te diremos si podemos resolverla, ya sea conectando tus herramientas o construyendo algo a medida, como una agenda de citas o un portal para tus clientes.
No. Puedes venir con algo tan concreto como «pierdo mucho tiempo respondiendo las mismas preguntas». Nosotros buscamos la herramienta adecuada y te lo explicamos con ejemplos.
Normalmente no. Primero intentamos conectar lo que ya utilizas, como el correo, las hojas de cálculo o tu programa de gestión. Solo proponemos una herramienta nueva si de verdad simplifica el trabajo.
Solo si tú lo decides. En muchos casos lo más útil es que la IA prepare un borrador o clasifique la información y que una persona lo revise. Siempre te explicamos qué parte sigue necesitando intervención humana.
Depende del alcance. Cada proyecto tiene un presupuesto cerrado que acordamos antes de empezar. También ofrecemos sesiones de diagnóstico o formación y un servicio opcional de mantenimiento.
Empezamos por un proceso concreto para que veas resultados pronto. El plazo exacto lo fijamos en la propuesta, según lo que haya que construir y probar.
Los tratamos de acuerdo con el RGPD: firmamos un contrato de encargado del tratamiento, usamos herramientas profesionales que no entrenan con tus datos y priorizamos servidores en la UE. Te explicamos por escrito dónde se guarda la información y quién tiene acceso. Ver nuestros compromisos.
No es nuestra forma de trabajar. La IA prepara borradores, ordena información y señala lo que conviene revisar, pero las decisiones importantes, sobre todo las que afectan a personas, las toma siempre alguien de tu equipo.
Cuéntanosla y te diremos con sinceridad si podemos ayudarte. La primera conversación es sin compromiso.